#LaNotaBienTemperada: Shiva y La Música de Las Esferas



~Shiva y La música de las Esferas~

[Parte 1]

Apacible lector,


A veces, nuestro pensamiento musical está predominantemente disfrazado de una cultura occidental, pregonándose éste como auténtico y pionero en ilustres establecimientos. Me temo que Theodor Adorno no es el único que tiene conflictos con la admisión del Jazz, así como tampoco la música medieval y renacentista europea habrían de ser las primeras en abalar la ligadura entre la música, ciencia, filosofía y religión. Añadamos a esta misma lista que Apolo no fue la primera deidad inspirada para la creación de un instrumento de cuerdas, así como tampoco fueron los pitagóricos los pioneros en el pensamiento de la llamada Música de las Esferas.

En tiempos remotamente antiguos, el señor de los yoguis, llamado Shiva o Mahadeva, creó la vina, instrumento inspirado por el deseo de alcanzar la exaltación espiritual por medio de la música, pensando que de esta manera daría al hombre un medio para equilibrar el cuerpo y la mente. El asceta y maestro de las técnicas de respiración, vivió en las montañas, fue ahí donde encontró un pedazo de bambú al cual ató dos calabazas vacías. Posteriormente extendió y ató tripas de animales sobre el instrumento. Practicó mucho tiempo para poder ajustar las cuerdas lo mejor posible. De esa manera nació la primera vina[1].


Tras varias horas de práctica, Shiva se dio cuenta que el efecto de la música era distinto a diferentes horas del día. La música repercutía en el cuerpo y en la mente de maneras distintas en la noche que por la mañana. A partir del esclarecimiento de los diferentes efectos y formas musicales, Shiva estableció una ciencia de aquellas particularidades, llamada Raga, que significa emoción. Tenemos que decir, se trata de una emoción que es encaminada y controlada para el empleo de su mejor propósito[2].


Cuando la consorte de Shiva vio la vina, ella también quiso crear una. Ella también tomó unos materiales similares y creó la vina Sarawati. La segunda vina no sólo reproducía sonidos agudos y graves, sino que también fue capaz de reproducir micro tonos. Debido a la complejidad musical, se requerían varias horas de práctica para convertirse en un científico de la música. Conforme los músicos fueron conociendo las posibilidades de combinaciones y efectos musicales, comprendieron que no sólo era ciencia, no sólo era música…era magia. Estos músicos que ahora eran magos, no interpretaban música delante de miles de personas, sino frente a aquellas cuyo corazón ya conocían los cuidados y riesgos de la música mágica.


Dice Hazrat Inayat que los músicos de la India están desapareciendo por falta de esta apreciación, que los oyentes, en general, se han conformado por los efectos de la música placentera. La gente se ha conformado con los sonidos e intervalos comunes. Lo cual es también un síntoma del alma que no busca más caminos que los conocidos. Nuestro autor espera que la música vuelva a despertar, y así como algunos trabajos de poesía ya lo están haciendo, desea que el mundo vuelva a ponerse en contacto con los micro tonos de alma. Los ejemplos que señala son los trabajos de Rabindranath Tagore[3].



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