#LaNotaBienTemperada: Soul's Jukebox (Lovers Never Say Goodbye)


~Soul's Jukebox~

(Lovers Never Say Goodbye)


Querido lector,


Hay encuentros que inmediatamente se sabe que son especiales. Basta unos segundos con esa persona para saber que está imprimiendo algo eterno en tu alma. Conocer a una persona mayor puede ser una experiencia muy grata o, desafortunadamente, desagradable ¿Cuántas veces no pasa que con los años la sabiduría no necesariamente se hace presente, sino más bien un cúmulo de frustraciones, tristezas y enojos? Ocasionalmente, la sabiduría se viste de templanza, una mirada contemplativa y un singular silencio meditativo. Inusualmente se manifiesta con alegría. O, ¿qué piensa usted?


Nunca conocí a una persona mayor tan alegre, sonriente y cálida como Mrs. Fish. Por azares de la vida, tuvimos la fortuna de compartir mesa y lugares contiguos. Pronto nos dimos cuenta que portábamos accesorios parecidos y nos sonreímos a modo de asentimiento, comprendiendo que estábamos reconociendo eso común que teníamos y que, para ambas partes, son peculiaridades que consideramos propias de nuestra personalidad. Como si realmente fuera muy especial usar anillos en el dedo índice, llevar consigo pulseras de cuarzos para las buenas vibras, y gusto por los collares con piedras naturales.


Me platicó de su esposo, Melvin Cottam Fish, un profesor de matemáticas en East High School en Salt Lake City. Muchas cosas llamaron mi atención en su relato, por ejemplo; cuando él iba a la escuela a dar clases, decía: voy a la escuela, y no así: voy al trabajo. Mrs. Gwena Fish me platicó lo mucho que su esposo fue querido por sus alumnos, muchos de ellos pedían tener clases con él por su efectividad. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue que esa efectividad, en parte, se debía a su personalidad amorosa. Es algo extraño que haya profesores abiertamente amorosos en su forma de dirigirse a los estudiantes. Ahora, no me malinterprete, el profesor Fish, creía en el poder de las palabras, tanto las que eran concebidas en la mente, como las pronunciadas.


Hay una pequeña historia que relata Mr. Fish en su libro El Poder del Amor Incondicional. Su último capítulo se titula Bendiciones Silenciosas, en él, comparte cómo le fue revelada la solución para un problema que no era precisamente matemático. Hace muchos años, durante un curso de otoño, al tercer día de clases, Mr. Fish no podía explicarse la mala disposición de su grupo. Un joven de acercó a él y le dijo: <<Sr. Fish, no creo que usted entienda lo que realmente está pasando en esta clase, T.J. el estudiante tongano corpulento es el líder de una pandilla tongana. José, el mexicano, de apariencia ruda, es el líder de una pandilla mexicana. Estas dos bandas son enemigas a morir, así que usted tiene dos líderes de pandillas rivales que están forzando estar en la misma clase. No creo que usted sea capaz de calmarlos algún día>>[1].


Ese día por la noche, el profesor Fish se quedó en silencio y le pidió al Señor que le ayudara a obtener alguna alternativa para ese problema. Al día siguiente, giró y acercó su escritorio cercano a la puerta, de tal manera que, al entrar, pudiera ver de cerca y a la cara a cada uno de sus estudiantes. <<Cuando entraba cada uno de los estudiantes, yo silenciosamente lo llamaba por su nombre y le daba una bendición; “John, te amo, te bendigo con un maravilloso día productivo lleno de amor y éxito”[2].>>

Durante cada clase, y por el resto de su carrera como profesor, el Sr. Fish llevo a cabo el mismo ritual. De esta manera, cada día, cuando sus estudiantes entraban al salón, los llamaba por su nombre y les decía I love you. Esa cualidad fue sello en el recuerdo de sus alumnos. Mr. Fish falleció el 26 de enero de 2019. En su funeral, algunos de sus exalumnos se presentaron para dar su último adiós. Varios de ellos se acercaron a Mrs. Fish para expresarle lo especial que había sido su esposo como profesor y ser humano. Uno de ellos confesó a Mrs. Fish que, había muchos nombres de profesores que no podía recordar, así como miles de temas que le enseñaron en la escuela y ya había olvidado, pero jamás podría olvidar que era (o había sido) querido o estimado por el profesor Mr. Fish.


Inclusive en su libro, hay ciertos relatos de que el peculiar apellido ayudaba a distinguir al sinigual profesor, sin embargo, saberse querido por el Profesor Fish, es el más auténtico de los sellos. Yo no tuve el honor de conocer el Mr. Fish, y antes de saber de su fascinante esposo, Mrs. Gwena Fish ya me había parecido extraordinaria. no me impactó con un I love you, fue su alegría y su andar tan sonriente.

Me pregunté ¿A qué suena una vida tan plena? ¿Qué clase de música se alberga en un alma tan especial como la de Mrs. Gwena Fish? Por suerte, más de una ocasión pude coincidir con Mrs. Fish, de tal manera que le pude hacer estas preguntas. Ella estuvo muy contenta de poder compartir conmigo y, empezó a cantar y bailar:

Say hey, good lookin', what you got cookin'?