#LaNotaBienTemperada: Preludio No.01 en Do Mayor

[Antes de atender la lectura, escuche la pieza cuantas veces requiera para sentir la conexión con la afección correspondiente a la reflexión]

~Preludio No.1 en Do Mayor~


[Reflexión en torno a lo puro, inocente, simple, sencillo y el habla de los niños]


Querido lector,


¡Qué grato volvernos a encontrar! Espero que ya haya podido experimentar las exquisitas reflexiones que las nubes inspiran. Si me preguntara, diría que la tarde es mi momento preferido para contemplarlas, pero, claro, tal vez usted sea de aquellos que guste más de las nubes del crepúsculo matutino, o quizá de las brillantes noctilucentes. Todos tendemos a preferir y detestar ciertos horarios para hacer x o y actividad. Grosso modo, uno puede encontrar complacencia en diferentes instantes del día; habrá quienes disfruten despertar y sentir el alivio del descanso, y…también habrá quienes consideren una brutal violencia el despertar antes del mediodía. Tengo la impresión de que mucha gente detesta las mañanas, digo, es un horario cargado de estrés, que, por la prisa de llegar, de comenzar, de arreglarse, de no olvidar, del tráfico... y de algunos otros imprevistos mañaneros.


En compensación, pienso que muchos se alegran cuando llega la hora de la comida, o de volver a casa. Algunos otros prefieren la noche y el silencio. En fin, así hay momentos del día que gozamos más, así también días de la semana, meses y temporadas del año, e inclusive, etapas de nuestra vida. No podemos encubrir ciertos pensamientos que tenemos o hemos tenido en los cuales, quisiéramos que termine alguna etapa de nuestra vida, eliminarla por completo, o reiniciarla. Lo ideal sería es que todas nuestras experiencias fueran disfrutadas y abrazadas en nuestra memoria. Lo real es que, si estamos en búsqueda de disfrutarlas a pesar de los sufrimientos, ello amerita una constante reflexión para resignificar aquello que nos ha causado dolor.


Cada ciclo es un constitutivo fijo. Es decir, aunque ya se haya presentado, siempre formará parte de nosotros. Porque... aunque lleguemos a casa después de una larga jornada y estemos dispuestos a disfrutar la noche, las cargas y dolencias del día no desaparecen en ese instante. Desde luego que, cabe en nosotros resignificarlas y hacer de las vivencias negativas un ingrediente que nos aporte. El significado que demos, debe ser más potente que el hecho. En nuestro deambular por el mundo, no podemos controlar muchas cosas, pero… insisto, somos libres en nuestro pensar y auto examinar, y eso debe ser más fuerte si buscamos redimir un pesar. Dice Tolstoi, <<Una persona se siente mal del estómago y le echa la culpa a la comida. Lo mismo ocurre con la gente que está descontenta de su vida>>[1].

Empecemos a indagar: ¿Disfrutó usted su amanecer... su mañana? No me refiero al día de hoy, me refiero a su nacimiento y a su niñez ¿Cómo fue? ¿Puede usted recordar cómo se siente vivir con simpleza e inocencia? Todavía más retador, ¿es ejecutable recordar cuando era un infante[2]? Tome su tiempo. son preguntas difíciles, por lo que generalizaré que la mayoría tuvimos buenas y malas en nuestro debut existencial. Apenas comienzan por dar asomo los primeros destellos del amanecer y con ellos llegan los imprevistos mañaneros de la vida. No los subvaloremos, pues, básicamente de eso depende el desarrollo, el desenlace, y lo más importante; la trama de nuestra vida.


Estar expuesto al mundo nos obliga a abrir a un diálogo con él y los demás hombres. La experiencia de relacionarnos con el mundo es fascinante, ya que desde el principio, éste se impone con todo esplendor, y nosotros, pasivos y anonadados, no sabemos qué hacer o cómo empezar, pues, ¿empezar a qué? Ignorantes del mundo y de las herramientas que nos permitirán desarrollarnos en él, queda en evidencia un estado de incertidumbre y absoluto asombro. El amanecer de nuestra existencia: <<expresa la indeterminación fundamental de la relación en que está el hombre consigo mismo y con el mundo. Pero el hombre no está adherido a una situación hasta el punto de no poder disponerse a sí mismo, ni disponer su relación con el mundo […]>>[3].

Nicola Abbagnano, nos señala que no nacemos determinados, y por ello, de manera natural, queremos conocer el paradero de nuestro ser y luego, determinar nuestro propio ser ¿Cómo empezar a conocer el mundo? Esto me recuerda ciertas de las enseñanzas que el indio Canek buscaba compartir con el niño Guy: <<Aunque no se conozca, existe un número de las estrellas y el número de los granos de arena. Pero lo que existe y no se puede contar y se siente aquí dentro, exige una palabra para decirlo. Esta palabra, en este caso, sería inmensidad. Es como una palabra húmeda de misterio. Con ella no se necesita contar ni las estrellas ni los granos de arena. Hemos cambiado el conocimiento por la emoción: que es también una manera de penetrar en la verdad de las cosas>>[4].


Mi estimado lector ¿recuerda cómo empezó a conocer el mundo? Cuando todo, simplemente, era real. Todo, sin distinción demarcada era usted y el mundo, todo era parte de todo. Ese periquete cuando todavía no concebía que había un yo y un otro ¿Cómo fue adquiriendo herramientas para desenvolverse en el mismo? El conocimiento, como dice Canek, viene después. Entendamos esto como, el uso consciente del lenguaje y el diálogo que mantenemos con el mundo a partir de él:

<<Es verdad: la palabra nació por sí misma dentro de lo oscuro. Aquí es necesario declarar el sentido de esta oración. La palabra es cuna del espíritu creador. El espíritu creador siempre fue, en las tinieblas del tiempo, vio su consciencia, y de ella nació la palabra. Por eso toda palabra debe ser sentida desde lo oscuro del pecho para que sea imagen de esa otra que nació del ser, espejo de sí mismo>>[5].


La palabra es un entramado considerablemente complejo e inaccesible para un ser que apenas está conociendo el sabor de sus pies -por favor, imagine un bebe comiéndose su pie- ¡No! Cuando somos bebés o niños, se abre un diálogo con el mundo, donde el mundo toma la primera palabra, y nosotros cual dócil oyente, vamos percibiendo lo que nos exhibe. El mundo suena como un Preludio en Do Mayor, una introducción simple, pura, inocente y sencilla.

¡Oh, Inocencia, que nos diste la óptica de un mundo simple y accesible! La simpleza de un niño pone a su emoción como el capitán. Un capitán que… no tiene mucha experiencia -más bien, nula-, y por eso confronta mares procelosos sin siquiera considerar la posibilidad de consecuencias ¡Qué bella es la inocencia! ¿Qué importa si zarpo en un pato flotador hasta llegar a las islas Canarias? ¿¡Qué importa!? Ya habrá un mañana. Para un niño tal vez haya un mañana, una percepción cercana de que algo puede venir, mas, no tiene proyecciones temporales tan complejas. No existe una clara concepción de proyecciones en el futuro.


Cuando la emoción gobierna, las consecuencias y limitaciones para actuar quedan veladas por la misma inocencia, dado que, no hay aún un reconocimiento de lo otro, de una barrera que me impida mantener el diálogo con el mundo abierto. Pronto entran a escena los imprevistos mañaneros, las barreras que dictan que hay terrenos inaccesibles. Un pequeño no puede entender ello, sólo percibe la obstrucción, que con inadvertida proximidad, se le demandará que adopte dentro sus márgenes de conducta.


Evidentemente, no asumir estipulaciones sociales es indiferente para un crío. Para él, pueden empezar por existir reglas, pero no valores. Veamos un ejemplo; a un niño le podemos decir que no brinque en la cama, y no lo hará porque es una regla, algo que alguien le dijo, sin embargo, el niño no entiende la causa de aquel impedimento. Tiene que llegar el entendimiento para dar luz a la cadena causal y con las decisión de su actos, demostrar el valor del mismo. En otras palabras; entender ¿por qué? Poco a poco nos van señalando las líneas que debemos evitar traspasar. Nuestros actos empiezan a verse limitados, meditados, pero también con sentido y significado. Es el mundo, que ahora nos exige que demos una respuesta en el diálogo ¡Vaya, las mañanas pueden ser agobiantes y demandantes!


Los límites se convierten en el antagónico del niño, y ello lo lleva al irreparable dolor ¿Qué es esta herida primordial que nos cambió para siempre? El dolor de saber que hay otro, algo que es ajeno y cerrado. El dolor de algo que no podemos identificar, pero que da principio a la individuación: identifico que hay un otro (sin definir), y el mismo tiempo comienza una suerte de auto percepción (me percibo). Avanza el tiempo y más otros se presentan. Nos presionan a encarnar esos otros en diferentes arquetipos que las sociedades han convenido.


La naturaleza simple de niño hará resistencia, buscará la manera de que la emoción impere, y si debe definir algo, lo hará con sus propias reglas, no con las ficciones de los adultos. Por eso, tomará sus juguetes y buscará un espacio dónde jugar. Éste será un lugar donde lo otro no sea cerrado, sino que pueda ser todo lo que el niño desee que sea -según su emoción-. Jugará lo que se tenga que jugar; sin prisa de llegar, de olvidar, ni mucho menos concluir una narrativa con un final coherente.

Querido lector, ¿extraña su inocencia? ¿No echa de menos que se pueda sentir simpleza sin que por ello usted sea señalado como mediocre o carente de madurez? Tal vez nos hicieron correr demasiado, tanto que olvidamos que la emoción es también una manera de penetrar en la verdad. Las mañanas tienen buenos y malos momentos, y se quedan con nosotros hasta el fin de nuestro tiempo. Así las fatigas se quedan, así también en nosotros sigue el conocimiento coexistiendo con la emoción. Nuestra vida es demasiado fugaz como para asimilar y abarcar desde el conocimiento la inmensidad del mundo.

Mi apacible lector, sólo puedo invitarlo a restablecer el diálogo con el mundo, sin prisa. Ponga en su vida un compás de silencio para pensar los significados que hemos puesto en nuestra vida. Tal vez nos percatemos que muchos son veneno para el alma. Es probable que necesitemos recordar cómo se siente la inocencia y simpleza, para ello, siempre habrá música en Do Mayor que nos ayude a tenerlo presente. De modo que, vuelva a dialogar desde la emoción. Lo exhorto a dar un paseo como Momo lo haría con Casiopea; sin correr, lento y en silencio. Vuelva a ser un dulce oyente del mundo. Medite, respire y retome su camino sin miedo. La novela de Michale Ende, Momo, nos brinda pasajes que nos facilitan discurrir acerca de nuestro tiempo. Verbigracia, el maestro Hora sonrió a Momo antes de decirle: <<Si los hombres supiesen lo que es la muerte ya no tendrían miedo. Y si ya no le tuvieran miedo, nadie podría robarles, nunca más el tiempo de su vida>>[6].


No busquemos culpables, la mañana ya pasó. La opción de re-significar lo sucedido depende de nosotros ¿Que si es posible? Desde luego, podemos reanudar el diálogo con el mundo, desde el conocimiento que hemos adquirido y con la emoción que eternamente hemos tenido en posesión. La mañana será siempre parte de nosotros, no esperemos a que caiga la noche para ver sus virtudes ¿Cuándo será el momento adecuado para volver a dialogar con el mundo?


Atienda: <<Tres hermanos viven en una casa: son de veras diferentes; si quieres distinguirlos, los tres se parecen. El primero no está: ha de venir. El segundo no está: ya se fue. Solo está el tercero, menor de todos, sin él no existirían los otros […]>>[7]¿Qué es?... El tiempo. El primero de los hermanos es el futuro, el segundo es el pasado ¿Y el tercero? << ¡Es ahora! ¡Este instante! El pasado son los instantes que ya han sido y el futuro son lo que han de venir. Así que los dos no existirán si no hubiera el presente. Eso es verdad.>>[8]



P.D. He aquí algunas selecciones musicales para acompañar las Notas:



[1]Tolstoi, L. 2019. Aforismos. México: Fondo de Cultura Económica. Pág. 277. [2]Del latín infantis, «el que no habla». [3]Abbagnano, N. 2019. Introducción al Existencialismo. México: Fondo de Cultura Económica. Pág. 69. [4]Abreu, G., E. 2013. Canek: Historia y Leyenda de un Héroe Maya. México: Colofón. Pág. 50. Comentario: El pasaje está motivado por una situación en la que se presentan dificultades de comunicación entre un hablante de la lengua Castellana y uno de la Maya. [5]Abreu, G., E. 2013., Op. Cit., PP. 88-89. [6]Ende, M. 2006. Momo. Madrid: Alfaguara. Pág. 153. [7]Ende, M. 2006., Op.Cit., PP. 147-148. [8]Ende, M. 2006., Op.Cit., Pág. 150.

Escúchanos
 

Contamos con diferentes plataformas donde nos puedes escuchar desde cualquier dispositivo móvil, PC, tablet, Android TV y Roku TV  como Tunein. También puedes escuchar nuestros podcasts en plataformas como SpotifyItunes Apple, Deezer, Mixcloud, Google podcastAmazon music y Tunein.

Contacto
 
Nosotros 
 

Somos una estación de radio digital enfocada a la música que es de propiedad y operación independiente y comercial. La estación cuenta con una mezcla ecléctica de música de bandas emergentes y establecidas del género indie/alternativo así como de rock clásico, post-rock, shoegaze, grunge, britpop , metal, electrónica y post-punk. Radio en vivo, local e independiente desde la Ciudad de México.

Deezer Radio Estridente
logo-tunein.png
Amazon musicEstridente Radio
  • Facebook
  • Twitter Basic Black

© 2021 Radio Estridente