#LaNotaBienTemperada: Fuga No.03 en Do#Mayor

[Antes de atender la lectura, escuche la pieza cuantas veces requiera para sentirla con la afección correspondiente a la reflexión]


~Fuga No.3 en Do # Mayor~


[Reflexión en torno al carácter ligero, brillante y absoluto]

Mi lector,

Le he de hablar con sinceridad, indagar en la exótica tonalidad de Do# Mayor no ha sido tarea sencilla. Los sonidos que ofrece Bach para nosotros, suenan como una danza juguetona y brillante, ligera y amena. No obstante, si uno reparara en buscar piezas compuestas en la presente tonalidad, se daría cuenta que son escasos los ejemplos. Y tal vez se pregunte con justa razón ¿Y qué tiene eso que ver con Ígor Stravinski? No es baladí el camino que ya hemos recorrido en el Preludio No. 03, mismo que nos ha llevado a conocer un poco del contexto, ideas e influencias de la música del siglo XX, las cuales han sido puestas como andamios para abordar el exótico, original, brillante y danzante pensamiento musical del músico Béla Bartók (1881-1945): músico, compositor, pianista destacado e investigador de la música folclórica, y como bien aclara, no sólo de su natal húngara, sino de cuantas músicas populares fueran posibles. Encuentro a este músico tan especial e inusual como las limitadas piezas en la tonalidad que ahora estudiamos.


Muchos son los personajes y acontecimientos que inspiraron y promovieron a Bartók para convertirse en ese gran personaje. Para empezar, sus padres fueron maestros rurales en Transilvania, con esto, diremos que el ambiente en el que crece Bartók, favorecerá sus futuros proyectos musicales. Para suerte suya, sus ambos padres fueron músicos por afición y, especialmente, su madre fungió como su mentora musical hasta que Bartók culminó sus estudios universitarios en Budapest. Antes de cumplir los 25 años, Béla ya tenía en su acervo más de 60 composiciones, en las que puede percibirse que en su periodo de juventud, sus influencias musicales fueron: Franz Liszt (compositor austro-húngaro), Richard Wagner (compositor alemán), Johannes Brahms (compositor alemán) y Johann Strauss (compositor austriaco)[1].


Sin embargo, Béla Bartók afirmará más adelante que Ígor Stravinski es su más grande influencia. Esa fue la razón para abordar algunos aspectos del contexto frente a los cuales el músico ruso emprende su revolución musical. Para Stravinski, la música popular y el folclor son un terreno desde el cual se puede militar una revolución musical a contrapelo de la música ligera, es decir; del repertorio conservador, la música esclavizada con palabras, cuyo efecto es impedir la máxima expresión de la música pura. Y, falta mencionar las nuevas formas musicales, que para Stravinski, poco se esmeran en dignificar la música a partir de su belleza propia.


Por esa razón, llama la atención al compositor de La Consagración de la Primavera, el folclor enriquecido por ritmos, melodías y escalas más exóticas, extravagantes, nacionales y naturales. Encuentra también que la fusión de estos recursos con la música culta, generan una nueva visión que revitaliza la música, la ayuda a recrearse y encontrar identidad desde su propia belleza. Resulta ser un paraje que devuelve a la música una libertad desde la cual retoma sus raíces y vuelve a ser más pura y natural.

Además de Stravinski, hay un hombre al que pocas veces se le da el mérito que le corresponde y es también una enorme influencia, amistad, e impulsor de los proyectos que llevaría con Béla Bartók, este hombre es Zoltán Kodály. Es importante mencionar tanto a Stravinski como a Kodály, pues ambos son las fuentes intelectuales que azuzan el interés de Béla por la música folclórica. Stravinski será un ícono intelectual a seguir, pero Kodály será su motor práctico, además de su gran amigo desde 1903, cuando se conocieron en la Academia Franz Liszt.


A diferencia de Stravinski, y sin demeritar su genialidad, Kodály, probablemente tenga un contacto más real con la música folclórica, pues, antes de su traslado a Budapest para estudiar Filología y Composición Musical, había estudiado música en Galánta, una población en la actual Eslovaquia, donde la mayoría de sus compañeros eran campesinos y las melodías recurrentes eran para las danzas del pueblo. Más adelante, gracias a las asignaturas de Lenguaje musical y Composición que imparte en la Academia Franz Liszt, tiene acceso a fuentes que le abren un camino más directo a sus investigaciones etnomusicales. Es así como, en realidad, él es el primero en cuestionar e investigar acerca de la verdadera música autóctona, después será un proyecto que comparta e integre con Bartók[2].